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Laura Cortés Trafficker

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

La primera vez que me hice esta pregunta sentí un pellizco en la boca del estómago.
Porque yo no quería ser recordada como “Laura, fue muy correcta”.
Quería ser recordada como “Laura, aportó al mundo haciendo lo que más le gustaba”.

Soy la estrategia que necesita tu proyecto.

En el 2019 me propuse salir del personaje secundario que me había creado y me dediqué en cuerpo y alma a ser la mejor trafficker digital: especialista en Facebook e Instagram ADS.⁣

Nunca he sido de coger el camino fácil así que me dije: “Y, además, solo voy a trabajar con personas que están atrapadas en un personaje que no es el suyo y que lo que quieren es vivir de escribir y crear contenido”.⁣

Mi parte creativa también merecía ser escuchada.⁣
Crear una estrategia para conseguir ventas para tu negocio ya es en sí una gran misión, pero ¿cómo iba a ignorar el potencial que tienen las redes sociales para crear una marca personal que no puede pagar Mastercard?⁣


Me obsesioné en aprender a hacer crecer cuentas de Instagram porque es mucho más fácil conseguir clientes cuando las campañas de publicidad online van acompañadas de contenido con sentido y con una identidad fuerte.).

Laura Cortés Trafficker

Nunca volverás a ser tan joven como hoy. ¿Cuánto tenemos que esperar más para
hacer lo que queremos hacer?

Si de algo entendemos tú y yo es de fracasar, de intentarlo y que no salga como esperas, de recibir noes, de llevar una libreta encima en la que poder apuntar todas esas ideas locas, y de aceptar que la mayoría no verán la luz, de soñar con el día en el que dejamos atrás ese trabajo que nos consume la energía, de días que parecen tener 29 horas y de tazas de café que han aprendido a rellenarse solas.

Mi primer emprendimiento: un blog de nicho

Hice la maleta y me fui.

Cuando me mudé a Francia no consideré las horas  que me esperaban conmigo misma.

Un blog me parecía un buen pasatiempo, aunque nunca pensé que podría ser una fuente de ingresos. Me lo tomé como un juego e hice mil pruebas, y entre tú y yo: la mayoría salieron mal.

Hasta que empezó a salir bien.
Acababa de descubrir el poder que tiene una buena
estrategia de contenido orgánico si lo combinas con
campañas muy bien segmentadas, con sentido común y un poco de gracia (como decimos aquí en Cádiz).

Laura Cortés Trafficker

¿Tú también eres una oveja negra?

Todavía me costaba atarme los zapatos cuando empecé a creer que había algo mal en mí porque cada vez que coloreaba fuera de la línea me restaban un punto en la nota final del ejercicio.

Años más tarde, comprobé que cada vez que decidía poner un pie fuera de la línea me seguían restando 1 punto, pero esta vez en el juego de la vida.

Casi se me cae El Principito de las manos cuando me contaron que había más personas como yo.
Como tú.

 

Coleccioné vitamina D para lo que me resta de vida durante mi paso por la Universidad
de Sevilla donde estudié Marketing e Investigación de Mercados (lo sé, suena superserio).

La verdad es que era bastante serio. Pasé tantos años rodeada de estadísticas, números, tablas de Excel y métricas. Vaya, que podría haberme convertido en una analista de datos y vivir muy pero que muy bien, con mis dietas y todo.

Pero no, tomé el camino más largo y cambié de rumbo convirtiéndome en especialista de campañas de pago en redes sociales. Total, ya les había cogido cariño a los números y no quería separarme de ellos.

Se lo debo a ellos:

Nota para Ana Ivars: Gracias por ser mi faro y guiarme hacia mi especialización dentro del universo del marketing digital: la estrategia publicitaria online.

¿Estamos de acuerdo con estos secretos a voces?

Tu marca personal es tu mejor inversión.

La atención se ha convertido en el bien más preciado: acepta que deberás

esforzarte para conseguirla.

Solo los genios y eruditos se sientan a esperar el reconocimiento, pero ¿sabes

qué? estos no existen: solo existe el trabajo inteligente.

Lo sé, los cambios asustan. Aunque más asusta mirar atrás y arrepentirse de lo que uno podría haber hecho y nunca probó.

Por mi parte, debes saber algo: mi honestidad a veces me roba clientes, porque no, no puedo ayudar a todo el mundo.

Pero aquellos a los que sí… ¡Ay!